Corría el año 1983. Durante la Conferencia Internacional de Diseño de Aspen, Colorado. El tema de aquel año: “The future isn’t what it used to be“, algo así como “El futuro no es lo que era”.

Un joven Steve Jobs (sí, os sonará un poco, por vuestros iPhones, iPads… Time Machine…) de 28 años dio un discurso que él mismo se encargó de grabar. Os lo dejamos aquí por si tenéis interés. Dura unos 50 minutos:

En aquel discurso, Steve Jobs ya predecía con gran clarividencia el futuro. Un futuro en el que nos relacionaríamos cotidianamente con ordenadores de todo tipo, incluso sin cables, algo que no despuntaba tanto por la época.

Pero no es de esto de lo que queremos hablar, sino de la cápsula del tiempo que fue enterrada en este año. Tras acabar la conferencia, la organización optó por enterrar una cápsula del tiempo con objetos de aquel año (1983). ¿Sabéis qué metió Jobs en la cápsula? El ratón del Lisa (el modelo de ordenador Macintosh con el que dio la presentación). La cápsula, no es precisamente pequeña; se trata de un tubo de hormigón de cuatro metros que pensaban sacar a la luz en el año 2003.

Interior de la cápsula del tiempo enterrada por Steve Jobs entre otros

Sin embargo, no repararon en indicar el lugar exacto donde fue enterrada y tras haber pasado 17 años encontraron serios impedimentos para dar con ella. De hecho, ya no se podía acceder a dicha parcela para extraer la cápsula del tiempo, puesto que los propietarios no concedieron dicho permiso.

Por fin, en 2013, la cápsula del tiempo ha sido finalmente localizada gracias a un programa de National Geographic llamado Diggers, en el que se hace precisamente eso: extraer, excavar para encontrar objetos antiguos.

Además del ratón de Steve Jobs, se han encontrado cosas como etiquetas de la conferencia, cuadernos, fotografías  un cubo de Rubik .. incluso un pack de cervezas. El programa, Diggerss, aún no tiene fecha de estreno, por lo que os tocará esperar para descubrir todo lo que hay en esta cápsula del tiempo. No es MyRetrobox, pero también tiene lo suyo, ¿que no?